El piropo: ¿Se vale o hay que callarlo?

*Este artículo toca el tema del acoso sexual callejero (universal) y las medidas de un distrito limeño para las estudiantes de la universidad Antonio Ruiz de Montoya (Perú)(particular)*

El acoso sexual callejero es un tipo de violencia particular, tanto física como verbal, que por lo general implica una relación entre la víctima y su agresor. 
Esta violencia incluye prácticas como silbidos, comentarios sexualmente explícitos, miradas fijas, masturbación pública, seguimiento, tocamientos (“metida de mano”), exhibicionismo (mostrar los genitales), entre otros, del que cotidianamente son víctimas las mujeres en la calle o en el transporte público.
Es decir, el término piropo suele ir de la mano del acoso callejero, ¿Qué medidas se están tomando en Pueblo Libre? ¿Es un halago y no un acoso?
A continuación, se desarrollarán las preguntas planteadas.
La gran mayoría de mujeres encuestadas en el distrito de Pueblo Libre (distrito de Lima) nos aseguran que no lo califican como halago. 
Al contrario, lo califican como algo violento, una invasión a su espacio personal, (pues hay quienes desean caminar sin escuchar ninguno de estos comentarios) que ocasionan impactos negativos en las mujeres como temor a transitar solas por las calles, demoras innecesarias al evitar ciertas zonas consideradas inseguras, gastos extra para poder costear transporte privado, dependencia de otros hombres (padres, hermanos, parejas, entre otros) a quienes piden compañía y protección en las calles, abandono de centros de trabajo, entre otros. Pese a ello, lamentablemente el acoso sexual callejero es culturalmente aceptado, tanto por hombres como por mujeres. Los hombres no ven su acción como violencia: asumen que es su derecho dirigirse a las mujeres de esa forma. Las mujeres rara vez se defienden de ella: asumen que el acoso callejero es el precio a pagar por ser mujer y transitar sola por la calle (sin un hombre que la acompañe). Quienes no desean o rechazan estas conductas por considerar que invaden el espacio físico de manera grosera e irrespetuosa, afectan su dignidad, sus derechos fundamentales como la libertad, la integridad, el tránsito fluido, creando en ellas intimidación, hostilidad, degradación, humillación o un ambiente ofensivo en los espacios públicos, establecimientos que desarrollen actividades económicas y frente a obras en proceso de edificación. Entrevisté a una compañera, que me compartió su perspectiva frente al “acoso callejero”.
Ella nos cuenta que, desde la adolescencia, las mujeres comienzan a sufrir acoso callejero. El acoso callejero es el piropo de toda la vida. El origen de este comportamiento es la situación de desigualdad ¿Cómo? ¿Por qué? Tradicionalmente las mujeres han ocupado la esfera privada (la casa) y los hombres la pública (todo lo demás), ellos podían salir a la calle solos en cualquier momento sin que se viera como algo negativo, ellas en cambio, eran tachadas de indecentes. La manifestación más directa es que se desenvuelven de forma diferente. A esto hay que sumarle que el cuerpo de las mujeres se ha tomado como un objeto decorativo disponible para los hombres.
Una vez explicado cómo surgen este tipo de situaciones vamos a lo práctico: ¿Por qué molesta? Principalmente porque no tienen derecho a decirnos su opinión sobre nuestro cuerpo: Somos libres de ir como queramos, ni el físico ni la ropa permiten el acoso. Molesta porque solo nos lo dicen cuando no vamos acompañadas por un hombre y eso significa que únicamente nos respetan si hay una figura masculina presente.
¿Y las consecuencias? En primer lugar, sentimos como hombres desconocidos tienen algún tipo de autoridad y derecho sobre nosotras. Enfrentarte diariamente a este tipo de situaciones va minando la autoestima. También provoca que pensemos que la calle no nos corresponde y tengamos miedo. No deberíamos tener que sentirnos así cuando pasamos junto a un grupo de hombres.
¿Pero es sin mala intención? La intención es lo de menos. Además, la mayoría de las veces que una mujer se empodera y se gira para contestar, hay un patrón de conducta:
1. Él lo niega.
2. Empieza a contradecirse y reconoce que ha dicho algo pero que no era para ella.
3. Insulta y dice frases del tipo “Yo qué te voy a decir a ti, fea”.
4. Increpa físicamente y amenaza.
Si detrás de estos actos no hubiera nada malo; ¿por qué negarlo? ¿Por qué atacar a la mujer? Una reacción acorde a una frase con buena intención, sería algo como “perdona, ha sido sin mala intención, disculpa si te ha molestado”, dicho de forma educada. Pero no, esto pasa más bien poquito.
Ante esta ola de abusos contra la mujer, La Municipalidad de Pueblo Libre (distrito de Lima) informó que las multas contra quienes incurran en conductas inapropiadas ya están activas. 
La sanción equivale a 4, 050 soles (1 UIT) y será impuesta a quienes actúen con intenciones sexuales de manera física o verbal. Para comprobar esta medida fui a la comisaría de Pueblo Libre donde el comisario Agustín Torres me informó que esa multa no podía ser en una comisaría y tenía que dirigirme directo a la Municipalidad de Pueblo Libre, solo allí podrían brindarnos ayuda  sobre cómo tomar nuestra denuncia y ayudar con el patrullero a capturar al agresor. Entonces visité la Municipalidad de Pueblo Libre donde me enteré que dicha medida, cuya ordenanza ya fue publicada en “El Peruano”ya está en vigencia. Me informaron que dentro de las conductas inapropiadas se incluyen silbidos, sonidos, frases o gestos que sean incómodas para cualquier persona que esté en la vía pública de su jurisdicción y para poder irme feliz de una visita fugaz al Municipio, me informaron que el se realizarán capacitaciones y campañas informativas relativas al problema del acoso sexual callejero para sensibilizar y comprometer a los vecinos con actitudes respetuosas.
Una medida así beneficia a todas y todos los estudiantes de la UARM de tal modo que conversamos con la Docente Rocío Silva Santisteban Manrique.
¿Qué sensación le genera que el distrito de Pueblo Libre sancione el acoso sexual callejero?
Rocío: Me parece sumamente importante que la Municipalidad haya tomado cartas en el asunto. No hay mujer limeña que no haya sido acosada alguna vez en su vida: sobre todo, en sus etapas de adolescente y niñez. El Perú es el segundo país de América del Sur con mayor tasa de violaciones sexuales, el 89% de los casos se trata de menores de edad. Eso es una barbaridad, es una data que debe darnos vergüenza. Se piensa que el acoso callejero es "suave", pero no se entiende que forma parte de la pirámide de la violencia hacia la mujer, y que es un inicio que puede llegar a la violencia física o sexual. No podemos tolerar esto. Como mujeres, debemos de luchar por que respeten nuestra dignidad. Otro tema terrible es el acaso en redes sociales, que en el Perú tiene niveles de abyección inimaginables.
¿Qué papel cumple la Universidad Ruiz de Montoya para reducir los casos de violencia contra la mujer o contra las minorías?
Rocío: Considero que la UARM (Universidad Ruiz de Montoya) debería cumplir un papel valioso en la reducción del acoso, integrando la perspectiva de género a los estudios en Humanidades y apoyando las iniciativas de los grupos estudiantiles de mujeres que quieran hacer talleres, grupos de auto reflexión, grupos de seguridad, entre otros. No tengo información concreta si la UARM ha cumplido algún papel específico en la promulgación de esa ordenanza. 
En síntesis, debemos contribuir a disminuir el acoso callejero denunciando al agresor con la primera autoridad que tienes a la mano, ya sea policía, un sereno o los trabajadores del servicio de transporte en el que estás. Es importante interponer la denuncia, registrar a esta persona que agrede en los espacios públicos para establecer un antecedente y que esto no se vuelva a repetir. Si las prácticas fueron exhibicionismo (alguien que te mostró los genitales), tocamientos o si recibiste señas obscenas, debes saber que el código Penal peruano te ampara.
Art. 183 “Será reprimido con pena privativa de libertad no menor de dos años el que, en lugar público, realiza exhibiciones, gestos, tocamientos u otra conducta de índole obscena”.
Autorx:
Pilar Anco.

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