I want to believe: Half-Life 3


El pasado viernes (25/08/17) probablemente sea uno de los días más recordados para la comunidad gamer (y para toda persona que haya disfrutado de horas de diversión junto a sus amigos en el internet más cercano a su casa). Recordado no por la celebración de algún torneo mundial de cualquier e-sport a los que ya estamos tan habituados, ni tampoco por el tan esperado anuncio de un juego o una consola. Esta vez sucede todo lo contrario: la muerte de un juego.

Marc Laidlaw (la persona detrás de la historia de todos los juegos de Half-Life), junto a otros antiguos trabajadores, abandonó Valve en enero del año pasado. Esto llamó mucho la atención, pero no nos decía mucho acerca del destino de la saga porque, en ese entonces, Valve aún podía haber estado trabajando en la siguiente entrega (Hl 2 ep. 3 o Hl 3). Ahora, hace cinco días Laidlaw publicó en su blog personal el argumento de lo que hubiera podido ser el episodio 3. Que lo haya hecho, sin duda, da a entender muchas cosas. ¿La más obvia? No más Half-Life. Lo más posible es que Marc supiera que, para la compañía, HL ya había muerto. De ser así la publicación no significa otra cosa más que un intento de su parte para que tremenda historia no quedase en el olvido.


No voy a negar que me resulta muy triste que tan grandioso juego sufra este desenlace. Pero, en cierta forma, es algo que muchos ya esperábamos de una u otra manera. Quizás porque después de 10 años de espera (hl2 fue lanzado el 10/10/07) uno pierde las esperanzas; o porque tanto silencio de parte de Valve y tantos “No voy a hablar sobre el número 3” de Gabe N. ya decía mucho sobre lo que estaba sucediendo con la saga. En fin, parece ser que la compañía tomó una decisión. Que sigan con su Dota, CS:GO y Steam si así lo desean. Al fin y al cabo… es lo que más vende, ¿verdad? 

Dos temas transversales en las encuestas: desaprobación y Huelga Magisterial.


Las últimas encuestas realizadas este mes por Ipsos y GfK poseen dos temas transversales en común: La evaluación del desempeño del actual gobierno y las opiniones respecto a la huelga magisterial. Ambos temas, como veremos, se encuentran estrechamente relacionados. El panorama principal de ambas encuestas nos muestra el incremento en la desaprobación del presidente y los principales personajes políticos involucrados con mayor fuerza en la coyuntura nacional de este mes.
Tanto Ipsos como GfK muestran en su primera encuesta la evaluación de Pedro Pablo Kuczynski. El Presidente de la República obtiene, en promedio, una desaprobación del 70.5% y una aprobación del 24%. En los dos sondeos llama la atención que, mientras la variable de zonas urbano/rural mantiene valores constantes, los niveles socioeconómicos indican diferentes opiniones (sobre todo en cuanto a la aprobación). En resumidas cuentas, los sectores A/B son quienes más aprueban al presidente y los sectores D/E lo desaprueban con mayor fuerza. ¿A qué se deben estas diferencias? 
Las investigaciones lo exhiben ínfimamente, pero no se necesita gran esfuerzo para deducir que son los departamentos del centro y sur del país, y los sectores D/E quienes se solidarizan más con la causa de los maestros. De igual forma, el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala y, principalmente, la ministra de educación, Marilú Martens, tuvieron una caída en su aprobación de 7% y 10% respectivamente. No es una caída tan grande como la del presidente; pero, sin duda, es una que de todos modos los perjudica. Por ejemplo, la interpelación que espera a Martens los primeros días de setiembre.
Otro punto a tomar en cuenta –entrando de lleno a la huelga de los maestros- es la gran aprobación de los encuestados frente a la evaluación de los docentes (más del 80% en ambos sondeos). Ahora, esto por sí solo no nos dice mucho. Sin embargo, Ipsos –quien más ahonda en relación a la evaluación de los catedráticos- nos muestra, a su vez, que este gran apoyo a la evaluación podría deberse a que el 85% de la población considera que su objetivo es capacitar (y no despedir) a los maestros.
A modo de conclusión queda decir que: mientras no haya diálogo entre el Estado y los maestros, los porcentajes de desaprobación del presidente y los ministros pueden mantenerse iguales, e incluso incrementar. De igual forma, es necesaria la comunicación entre los dirigentes de la huelga magisterial para así tener mayor orden y evitar los conflictos internos que limitan el consenso entre el gobierno y los huelguistas.