Marilú Martens: Crónica de una muerte anunciada (I)

Esta es la primera parte de una pseudocrónica que repasa la gestión de Marilú Martens centrándose en las dificultades que enfrentó durante su periodo.

El 18 de diciembre del 2016, Marilú Martens juramentaba como Ministra de Educación, en reemplazo del censurado Jaime Saavedra. Para muchos, Martens no era una completa desconocida, pues ya venía trabajando en el ámbito público desde el 2014, año en el cual comenzó a trabajar en el Ministerio de Educación como asesora del Despacho, y como en el Perú (y especialmente en el ámbito público) escalar de puestos no es tan díficil, Martens estuvo en al menos tres cargos más antes del cambio de gobierno. Vale recordar que Martens entró a trabajar en el gobierno de Ollanta Humala.
Sin embargo, el resto del Perú (y en realidad cuándo hablamos de resto, nos referimos a la gran mayoría) no tenía la menor idea de quién era Martens, qué méritos había hecho para ser Ministra, y sobre todo, ¿por qué no ella desde el principio?
Esta pregunta, que bien puede sonar estúpida sigue sin contestarse. Como era evidente, Saavedra tenía muchos anticuerpos por haber sido ministro desde el gobierno anterior. Era evidente que a la primera chance, iban a pedir su cabeza. Y si algo ha demostrado el Gobierno es no mantenerse sin cometer algún error por mucho tiempo. Si Martens era de la confianza del Presidente, ¿por qué no arrancó desde el principio? Habría que jugar a ser el Presidente para saber la respuesta a esta pregunta.
Martens entró al Ministerio sin saber muy bien a lo que se metía. Es más, era una versión de Saavedra light, algo que notaron los congresistas desde el inicio. La continuidad de lo mediocre que fue Saavedra resultaba algo atroz para ellos. Desde aquel momento, los fujimoristas (y algún congresista del entonces Frente Amplio) la colocaron en su lista. Pero Martens estaba protegida por un gran sector de la prensa que había apoyado a su predecesor con cuchillo entre los dientes, así que nadie dijo nada cuando se habló de continuismo. 
Los verdaderos problemas empezaron con el Currículo Nacional. Si bien fue aprobado en mayo del 2016. sí, fue Jaimito, y no Marilú, todo el problema explotó a comienzos del 2017. Uno de las asociaciones que lideró la campaña anti-currículo fue Con mis hijos no te metas, que quizás se pueda comprender más si se lee este artículo. La única primera bomba, y sin duda, la más poderosa, fue acusar la presencia de ideología de género en el Currículo Nacional. Si bien ya se hablaba de ideología de género en la educación nacional, no fue sino hasta que este Currículo salió, que el tema reventó. Con mis hijos no te metas lideró una guerra súper curiosa con el Ministerio, escudándose en la defensa de nuestros niños. Si bien movimientos conservadores no faltan en el Perú, Con mis hijos no te metas fue la que estuvo al frente todo el tiempo. todo este asunto de la ideología de género no levantó mucho vuelo en los medios por una simple razón; 
La luna de miel con el Presidente.
Cuando nos referimos a la luna de miel (pues esta es solo la primera de muchas menciones) pues estamos tomando el período en el que los medios perdonan todo al Gobierno. Es también conocido como período de prueba, aunque esto es solo maquillar el asunto. Suelen perdonarse muchos problemas en los primeros meses de gobierno pues se argumenta que recién se está acomodando al Gobierno. La verdad sea dicha, esta afirmación (como tantas otras) es ridícula. Ni siquiera deberíamos tomarnos la molestia de explicar por qué.
Si bien esta luna de miel ayudó a que el asunto no tuviera mucho rebote, no evitó que Con mis hijos no te metas y la campaña anti-currículo tomara una fuerza inesperada. Sin duda,uno de sus jales removió al país. Phillip Butters se convirtió en abanderado de la lucha, llevando la guerra a un nuevo nivel. No solamente arremetió contra el currículo, sino contra la ministra, y contra los Miró Quesada, y contra PPK, y contra Zavala, y en fin, contra quién se le dió la gana. Butters fue un claro ejemplo de lo que se convirtió la "lucha" anti-currículo, en algo sin sentido. Para quiénes no saben de que hablo, pues dejo este vídeo, que con mucha pena comparto. Expresiones como las de Butters reafirman que en el país hay mucho por hacer. Y es que preocupa cómo palabras como las de este señor, fueron el punto de quiebre para que la prensa se inclinara por apoyar a Martens, quien subestimó a Con mis hijos no te metas. Los subestimó pues pensó que estaban peleando con fantasmas. Pero no eran tan fantasmas, algo que aprendería Martens a la mala.
Habría que señalar, que finalmente, fue el estilo Butters el que acabó salvando a la ministra. La marcha de Con mis hijos no te metas y la gran cantidad de gente (y de maestros) que acudió, quedó en nada. Martens creó anticuerpos en ese momento con los maestros, pues fue la primera bala que traspasó el chaleco anti-balas que tenía Martens. Este problema fue llevado hasta el Congreso, donde también consiguió enemigos en los fujimoristas,  y se barajó la posibilidad de una interpelación. Uno de los grandes problemas de Martens es su excesiva confianza, y la soberbia con la que afronta los problemas que cree no son importantes. Ambas debilidades quedaron evidenciadas con este problema.
Casi apagando la bomba, llegó el Niño costero. En aquel momento, Martens participó de aquella campaña #UnaSolaFuerza en la que debió bañarse de la aprobación del pueblo peruano. El problema fue la falta de simpatía de la ministra de Educación. Pese a que #UnaSolaFuerza debió ayudarla, no sirvió de nada para su popularidad, al menos con los maestros. 
El inicio de las clases a nivel nacional, que fue interrumpido con el Niño costero, fue un momento de paz entre los maestros y la ministra. Pero el lío del Currículo Nacional, si bien fue apagado notablemente por la prensa, no fue resuelto nunca y este error le costaría caro a Martens en un futuro no tan lejano.

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